Audiencia real
Javier Fernández, el niño navarro que ha despertado los elogios del rey Felipe: "Hablas mejor que personas que te superan en décadas, incluido yo"
Javier Fernández, navarro con orígenes congoleños y de 12 años, ha sido el portavoz de los 20 alumnos que ganaron el concurso “¿Qué es un rey para ti?” Felipe VI les recibió en el Palacio Real


Actualizado el 11/05/2026 a las 15:18
"Cuando usted fue proclamado Rey, hace 12 años, yo contaba con pocos meses de vida. Se podría decir que hemos nacido a la vez”. Javier Fernández García, alumno del colegio pamplonés FEC Vedruna de 1º de la ESO, se dirigía así al rey Felipe VI. Pero no por carta, ni por mensaje, ni por teléfono... Lo hacía personalmente, en el Palacio Real, mientras el monarca le escuchaba frente a él.
Porque Javier Fernández fue el encargado de representar a los 20 estudiantes de toda España que han ganado el concurso en su 44 edición “¿Qué es un rey para ti?” Un certamen en el que Javier había sido elegido para representar a Navarra con la redacción “Un rey, mi abuelo y yo. Historia de un sueño”.
Javier le contó al rey, con una serenidad y una dicción que sorprendió al propio monarca (“Tienes 12 años, pero hablas mejor que personas con más décadas, incluida yo”, le respondió Felipe VI), que, por sus orígenes congoleños y españoles, era un ejemplo de la diversidad que hoy vive España. “Mi mitad es congoleña y usted es capaz de abrazar al diferente”, dijo.
A lo que el Rey replicó: “A mí también me pasa. Mi madre es de origen griego. Aquí donde me tienes, soy español, pero tengo herencia genética de muchos sitios, de España, de Europa..., por lo que también represento diversidad”.
El rey recibe en audiencia a los ganadores del concurso escolar '¿Qué es un rey para ti?' en el Palacio Real de El Pardo.
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) May 11, 2026
Javier Fernández es uno de los alumnos premiados. pic.twitter.com/9xgfuBAKXr
Para Javier, un rey tiene que dar ejemplo. Y es lo que ha hecho, así lo dijo, Felipe VI cuando estuvo con los perjudicados de la Dana y del accidente de Adamuz. Y añadió: “Por eso es un rey del pueblo. Porque no duda en bajar del palacio para estar con el pueblo, para escuchar a la gente, incluso a mí.”
INTERVENCIÓN DEL NIÑO JAVIER FERNÁNDEZ ANTE EL REY
¡Majestad, representantes de FIES, miembros de la Fundación Orange, autoridades,
profesores, compañeros, familias… muy buenos días a todos!
Me llamo Javier y para mí es un honor poder decir unas palabras delante de su
majestad el rey Felipe VI y de todos ustedes. Llegar hasta aquí ha sido el final de un
largo camino. Por eso mis compañeros y yo estamos felices, y muy agradecidos al
jurado del concurso “Qué es un rey para ti” por habernos dado la oportunidad de
presentar nuestros trabajos en este marco incomparable como es el palacio del Pardo.
Majestad:
Hace doce años, cuando usted fue proclamado Rey por las Cortes Generales yo tan solo tenía unos meses de vida. Se podría decir, por lo tanto, que los dos hemos nacido a la vez.
En aquel momento mi madre acababa de volver de África. Había estado trabajando
en el Congo, en la cooperación española, pero su oficina cerró y ella tuvo que regresar a Madrid, donde se enteró de que estaba embarazada de mí.
Mi padre se había quedado en Kinshasa, pero mi madre no dudó en seguir adelante
conmigo. Desde entonces, yo la he visto trabajar muy duro para que no me falte de nada y, como siempre me repite, para que yo pueda formarme.
Con su actitud, ella me ha hecho entender algo muy importante: el valor de la vida,
empezando por la mía. El valor de las personas. Por eso, si me lo permiten, en lugar
de hablar sobre “Qué es un rey para mí”, hoy me gustaría ir más allá, y responder, no al qué, sino al quién. Quién es el rey para mí. Quién es la persona que está detrás del
cargo.
Mis compañeros y yo hemos recalcado en nuestros trabajos la importancia de la
figura institucional de Felipe VI: alguien que une, que tiende puentes y que tiene la
enorme responsabilidad de representar a nuestro país. Pero los niños, y los que somos
como yo, un poco más adolescentes, no nos quedamos sólo en los títulos. De hecho,
casi nunca nos fijamos en los actos oficiales y mucho menos en las fotos o en los
discursos. Los niños vamos más allá. Nosotros miramos a las personas. Observamos cómo sonríen, cómo miran, cómo tratan a los demás. Y aprendemos mucho mirando.
Aprendemos de lo que vemos en casa, en el colegio, en la calle… pero también de las
personas que tienen una responsabilidad especial. Por eso pienso que un rey, además de hacer su trabajo, debería ser alguien que nos dé ejemplo.
Ejemplo en los momentos fáciles, pero, sobre todo, en los difíciles.
Y en eso, Majestad, tengo que felicitarle. Porque usted siempre ha estado ahí. Yo le
he visto en la Dana de Valencia, junto a la Reina Leticia, abrazando a personas
que lo habían perdido todo. Y más recientemente consolando a los familiares de las víctimas del accidente de Adamuz. Usted empatiza con los problemas de la gente. Por
eso, permítame que le diga que es un rey del pueblo. Un rey que no duda en salir de su palacio para bajar a la calle, como hizo, por ejemplo, esta Semana Santa cuando se fue a ver las procesiones con su familia como uno más de nosotros. Me impresiona
que sea usted tan cercano, un rey que no sólo escucha a los más poderosos del
mundo, sino también a la gente sencilla y normal. Incluso me escucha a mí, que tan
solo soy un niño de doce años. Por todo ello, le doy las gracias.
Pero además de todo eso, Majestad, yo también me doy cuenta de que usted es capaz de abrazar al diferente. Y eso para mí es muy importante porque, aunque yo soy español, la mitad de mis genes son congoleños. Ya se lo dije en mi redacción. Usted, el rey, es un punto de encuentro para todos. Y eso cobra especial importancia en un país como el nuestro, en el que hay tanta diversidad, tantos idiomas y tantas formas de ver el mundo.
Ya termino, pero antes quería referirme al trabajo de las reinas Sofía y
Letizia, porque estoy seguro de que su influencia ha tenido mucho que ver en esta visión humana que todos tenemos de usted. Lo digo porque yo también estoy rodeado de mujeres y son ellas las que me han enseñado a ser más sensible hacia los problemas de los demás. Por eso, mis últimas palabras se las dedico a mi abuela y a mis tías, que tanto han ayudado a mi madre a sacarme adelante. A mí, y a mi hermana pequeña Leticia. Pero también quería agradecer a mi profesora de Lengua, Mª Pilar Asurmendi, del colegio FEC Vedruna de Pamplona, que es quien me animó a participar en este concurso.
Todas ellas son fundamentales en mi vida. Pero hay un hombre que también lo es: mi
abuelo Ramón. Ahora tiene un poquito de alzhéimer, pero estoy seguro de que, si se
diera cuenta, en un momento de lucidez, estaría muy orgulloso de verme aquí.
Mi familia me ha enseñado que la educación, el respeto, la lealtad y el
esfuerzo no son palabras antiguas, sino valores que nos guían para alcanzar la mejor
versión de nosotros mismos. Y eso es lo que yo pretendo, Majestad. Llegar a ser, al
igual que usted, una buena persona, para ayudar a construir un futuro mejor.
Muchas gracias