Educación

El pequeño gesto que calma a tus hijos, les aporta seguridad y ayuda a regular sus emociones

El divulgador Álvaro Bilbao revela cinco claves para reforzar el vínculo emocional con los hijos en su último reel de Instagram

El abrazo, añade, activa circuitos cerebrales relacionados con la calma y el vínculo, y actúa como una herramienta de regulación del sistema nervioso
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El abrazo, añade, activa circuitos cerebrales relacionados con la calma y el vínculo, y actúa como una herramienta de regulación del sistema nerviosoImagen de prostooleh en Freepik
El abrazo, añade, activa circuitos cerebrales relacionados con la calma y el vínculo, y actúa como una herramienta de regulación del sistema nervioso

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Diario de Navarra

Publicado el 14/04/2026 a las 08:33

El neuropsicólogo y divulgador Álvaro Bilbao ha vuelto a generar interés en redes sociales con un nuevo reel en Instagram en el que comparte cinco actividades cotidianas que ayudan a aumentar la oxitocina en los niños, una hormona fundamental en el vínculo afectivo y la regulación emocional.

En la publicación, dirigido a madres y padres, Bilbao destaca gestos sencillos como los abrazos prolongados —de más de 20 segundos—, caminar de la mano, escuchar sin corregir, el juego físico suave o mantener rituales antes de dormir. Todas estas prácticas, explica, favorecen la conexión emocional y la sensación de seguridad en los menores.

Más allá de los consejos prácticos, el divulgador también profundiza en la base científica de estas conductas, especialmente en el papel del contacto físico. Según señala, abrazar a los hijos no solo tiene un componente emocional, sino también fisiológico: “el contacto afectivo libera oxitocina, que ayuda a reducir la activación del organismo”, lo que se traduce en efectos positivos sobre la respiración, el ritmo cardiaco y la respuesta al estrés.

El abrazo, añade, activa circuitos cerebrales relacionados con la calma y el vínculo, y actúa como una herramienta de regulación del sistema nervioso. Así, cuando un niño está asustado, desbordado o triste, el contacto físico le ayuda a sentirse protegido, contenido y acompañado.

Diversos estudios respaldan también que este tipo de contacto seguro se asocia con niveles más bajos de cortisol —la hormona del estrés—, una menor percepción del dolor y una mayor estabilidad emocional. En este sentido, Bilbao apunta que “cada abrazo contribuye a programar circuitos cerebrales que acompañarán al niño durante toda su vida”.

Además, el gesto de abrazar transmite al menor un mensaje claro de reconocimiento y apoyo: “te veo, entiendo lo que sientes y estoy contigo”. Esta señal fortalece el apego y la percepción de seguridad en las relaciones.

El beneficio, subraya el experto, no es exclusivo de los hijos. Tras unos 20 segundos de abrazo, el cerebro de los adultos también libera oxitocina a través del hipotálamo y la hipófisis, lo que reduce el estrés y aumenta la sensación de bienestar y conexión emocional entre ambos.

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