Gastronomía
El secreto del Elor Txuri a pie de la N-121-A: café de especialidad y brunch
Con más de seis décadas y sin renunciar a sus menús, los desayunos del restaurante de Santesteban hacen furor entre la clientela, con colas los fines de semana


Actualizado el 09/04/2026 a las 13:15
En casa de Igone Salaberria Larralde, en Sunbilla, han sido “desde siempre muy cafeteros”. El aroma a hogar y buena compañía impregnó sus rincones como también el Restaurante Elor Txuri, que es parada más que conocida de transportistas y conductores en la N-121-A. Aunque a efectos administrativos y tributarios se erija desde hace más de seis décadas dentro del término de Santesteban, la familia Salaberria Larralde como el grueso de los empleados siempre miraron a Sunbilla por su cercanía y el vínculo de pertenencia sellado con el lugar de residencia.
En el restaurante Elor Txuri, José Manuel Salaberria Biurrarena (1953-2022), padre de Igone, se volcó solícito y voluntarioso en la atención al cliente como lo hicieron sus padres, Agustín y Francisca, de los que aprendió buenos modales y a desvivirse en la atención al cliente.
En realidad, el Elor Txuri siguió la estela del Restaurante Salaberria, instaurado por la familia como especialista de banquetes de bodas. No fue el primer negocio en el vínculo estrechado por la familia con la hostelería. Agustín y Francisca se asentaron en Sunbilla para hacerse cargo de su posada. Sus tres hijos aprendieron el oficio. Precoz fue José Manuel, al menos, por la anécdota conservada que recuerda la habilidad y el empeño personal que tenía para llegar a la mesa, con ayuda de un taburete, a fin de servir los vasos de unos clientes. Contaba “con 5 o 6 años” de edad y una prometedora carrera.
Su pérdida hace cuatro años dejó un vacío no sólo en su círculo cercano sino en cuantos habituaban a hacer un alto en el camino y reponer fuerzas. El caso es que si mujer, Conchi Larralde Eizagirre y su hija Igone con el apoyo de su también hija Sara se decidieron a “tomar el mando”, en parte por una idea que a la primera de las dos hermanas le estaba “rondando la cabeza” desde siempre: algo “que le gustaba de sus viajes a la ciudad, pero que no existía en la zona”.
Aquel deseo se materializó en un hito de “la cultura del café de especialidad y el brunch”. Dicho de otro modo, hoy el Elor Txuri ofrece entre las 9.00 y 12.00 horas, desayunos con “tostadas de aguacate, jamón, hueco poché, crema de cacahuete” o “smoothies de frutas locales y exóticas”, por ejemplo.
Representa un salto cualitativo, “sin renunciar a lo de siempre” –aprecia Igone Salaberria–. Quiere decir que a la hora de la comida, de normal 12.30 a 14.00 horas, se siguen sirviendo los menús habituales. El establecimiento tampoco ha renunciado a los platos combinados y bocadillos en su oferta.
COLAS LOS FINES DE SEMANA
Ahora bien, en la adaptación a las nuevas tendencias, la introducción del café de especialidad y el brunch se apoya claramente en la formación de la mano de Afortunato Café e inversión en maquinaria. La apuesta, reforzada con la renovación de la cafetería y la terraza, ha sido certera, a juzgar por la respuesta obtenida.
“Es habitual ver colas los fines de semana, con gente que viene de todo Baztan-Bidasoa expresamente para desayunar. Algo impensable hace poco”, apuntan en el restaurante. La ventana abierta al mundo con las redes sociales ha sido un aliado en la difusión, al igual que la línea de merchandising con marca propia. En las ferias locales, Elor Txuri ha estado presente con su food truck. Eso en lo que se refiere a medios materiales. En cuestión de recursos humanos, años atrás 8 personas atendían el restaurante. Hoy son más de 15 personas las involucradas en el proyecto, “la mayoría mujeres del entorno”. Ahí es nada.
