Tribunales
Condenado a 180 años de cárcel el exprofesor del IES Zizur que grabó a mujeres en baños y probadores
El docente, que también accedió a carpetas privadas de las redes de alumnas y modificó imágenes con IA, cumplirá un máximo de 15


Actualizado el 15/04/2026 a las 21:50
180 años y 9 meses de prisión, de los cuales cumplirá un máximo de 15. Es la condena que se ha impuesto a un exprofesor del IES de Zizur que grabó a dos vecinas suyas de Ansoáin con un dispositivo que descolgaba de la ventana, a media docena de mujeres en probadores de centros comerciales y a profesores en baños del instituto. También accedió sin permiso a carpetas privadas de las redes sociales de 25 de sus alumnas, menores, para hacerse con imágenes íntimas e incluso utilizar la Inteligencia Artificial para sexualizar algunas de las fotografías.
El acusado, de 39 años, se encuentra de baja como profesor desde que fue detenido en 2023 tras ser sorprendido cuando grababa a una vecina. A partir de ahí, la Policía Foral encontró el resto del material en sus dispositivos. Antes del juicio, consignó 273.000 euros para indemnizar a las 42 víctimas, por lo que la Sección Primera de la Audiencia le aplica la atenuante de reparación del daño. Eso sí, lo hace para situar la pena en su límite mínimo, sin rebajar un grado, pues entiende que su petición de perdón “no es real”, y resalta que ha hecho pasar a las víctimas por el “duro lance” del juicio para aclarar cómo sucedieron los hechos, y que solo ha reconocido los hechos por los que fue pillado in fraganti. A lo largo de 221 folios, el tribunal rechaza todas las legaciones del acusado.
En el juicio, su defensa admitió las grabaciones y los accesos a las carpetas personales de alumnas. Argumentó que actuaba guiado por unos impulsos incontrolables por acceder a la intimidad de los demás, negando intencionalidad sexual a sus actos. Los jueces, tras escuchar a las víctimas y observar imágenes y grabaciones, son rotundos: “En pocas ocasiones podemos encontrar una intencionalidad sexual tan evidente”. También descartan que padezca un trastorno, dado que el informe forense aportado incluye “falsedades” por parte del acusado, lo que impide que sea tenido en cuenta.
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La sentencia ve probado que el docente se aprovechó de su condición para apoderarse de contraseñas de correos y redes sociales de alumnas suyas, y acceder así a archivos y fotos privadas. El acusado dijo que entraba porque ellas utilizaban en alguna ocasión su ordenador y se dejaban su sesión abierta, que hacía descargas masivas de archivos y que luego los borraba. El tribunal también rechaza todo esto. “La pericial de los agentes (de Policía Foral) es demoledora”.
La sentencia resalta que el acceso al material se hizo sin el consentimiento de las alumnas y con sus contraseñas, “pues disponía de ellas por su cargo de profesor”, y las chicas vinculaban su cuenta de Educación con las de sus redes sociales. Todas las víctimas menos una, que no lo recordaba, rechazaron “sin fisuras” que se dejaran abiertas sus sesiones en el ordenador del acusado. Los jueces ven acreditado que el acopio de fotografías de las carpetas privadas de las alumnas fue “selectivo”, ya que no se hacía con imágenes de la vida cotidiana. Tampoco las borró: “Dicho material lo conservó en su poder en su teléfono móvil, junto a las cuentas de acceso directo a Instagram de varias de las menores”.
El acusado negó haber modificado las imágenes de las menores con para elaborar pornografía con ellas. Pero los jueces lo ven acreditado porque todas las imágenes editadas con las menores desnudas aparecieron en el móvil del acusado y los peritos hallaron rastros en su ordenador de un programa de Inteligencia Artificial que puede hacer estas modificaciones.
Por todo ello, le imponen más de 180 años de cárcel. Y como ocurre en casos con una pluralidad de delitos, solo cumplirá el triple de la pena más alta de todos ellos (5 años), un total de 15. Además, 10 años de inhabilitación para trabajar con menores. La sentencia es recurrible.
